Cartoons forever Special Edition: Disney

Es uno de los cuentos más famosos que sirven para dar ejemplo a los más pequeños. 

Esta narración que presentamos hoy es usada normalmente como una historia aleccionadora sobre el peligro de dejar a nuestros niños salir del hogar. Como dirían los Sacerdotes Rojos, "La noche es oscura y alberga horrores", y con este cuento de Charles Perrault, esta máxima se cumple por completo. En efecto, se trata de la Caperucita roja (Le Chaperon rouge), y cómo no, aquí daremos la versión real y sin censura. 

Ya a los lectores de mi generación se les daba a conocer que la historia de la niña sola en el bosque acabaría en tragedia, de ahí la legitimación de los padres al decir a sus hijos que el camino "albergaba horrores".
Se apuntaba pues, que si al final de la narración, Caperucita había llegado triunfalmente y sin un rasguño a casa de su Abuelita, eso no le eximiría de tener que vérselas con el Lobo en aquel lugar. De echo, es aquí donde encuentra su trágico final, ya que el mismo animal se la "zampa" sin miramientos.  

Sorprendentemente (narrado por los hermanos Grimm) nos ha llegado una versión más edulcorada usada hoy en día (no vayamos a traumatizar a los niños de esta generación como antaño). Ésta nos trae a escena otro personaje; el fornido Leñador, salvador de las dos pobres victimas del Lobo feroz. 

Pero como es sabido en este especial de Cartoons, no vamos a dejar a nuestros lectores con solo la visión adaptada y censurada. Además, tampoco se entendería el nivel de enseñanza de la leyenda. 

A quién quería castigar Perrault no era a los niños que salían solos sin el permiso de sus padres, sino a esas "niñas" en los caminos y esos "desconocidos" con los que entablaban una relación, a lo pronto, vamos a decir "comercial". 
Y es que nuestra Caperucita era en realidad una joven prostituta, un problema creciente en Francia al parecer ya en aquella época (por algo le dicen la profesión más antigua del mundo). 

Estas jóvenes mujeres meretrices tenían como vestimenta la famosa capucha roja, lo cual les hacía claramente identificables. Es por eso, que la narración se toma como una advertencia a estas chicas pre-adolescentes, a que tengan precaución con los desconocidos a los que prestan sus servicios y con los cuales yacen. Pues estos podían llegar a ser maníacos sexuales. Por otra parte, también servía como consejo moral sexual para las señoritas de buena cuna.  

Pero eso no es todo, y es que, si estas narraciones escritas han llegado con cambios y censuras, su origen oral más truculento se ha diluido a través del tiempo. Y es que en la versión Storyteller original, el Lobo que se adelanta a casa de la Abuelita, la descuartiza
y mediante engaños da a beber su sangre y a comer su carne a la inocente niña, la que huye ya que intuye el peligro al fin. Después, hay que añadir, de una escena escatológica en la cual el Lobo la invita a yacer en la cama con él y Caperucita ha de salir a orinar. Solo diré que el animal la invitó a hacer sus necesidades en la cama º_O

Entre tantas elucubraciones, destaca la del psicólogo Bruno Bettelheim que concluye que el rojo es el color que simboliza las emociones violentas y que Caperucita es una niña alcanzando una sexualidad incipiente para la cual no esta madura. 

El cuento entonces ha dado varias interpretaciones y se ha ido transformando para al final acabar por enseñarnos que la noche es oscura y alberga horrores. 


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